Verano (azul)
Cada año, con la llegada del verano, vienen recuerdos. Probablemente la mayoría de ellos estén «adulterados» o «adaptados» por el paso del tiempo, pero prefiero no indagar, mejor que se queden así.
Básicamente reviso cómo era un dia cualquiera en esa época. Por la mañana me levantaba no muy tarde, nunca he sido de quedarme en la cama. Desayunaba y a partir de las 10 me iba a la calle. Si no estaban mis amigos (Vicente, Jose, Moisés, Luis Alberto, Jose Ángel u otros muchos) iba a sus casa a ver si salían. La noche anterior lo más parecido a un plan era «mañana nos vemos». No había teléfonos móviles, apps ni nada asi. Y no eramos personas de llamar al fijo para ver si alguien salía a la calle. Realmente no recuerdo tener los números de teléfono de la gente que vivía más cerca de mi, solo los de compañeros de clase con los que no quería perder contacto (2 o 3, no más).
Lo que hiciésemos en la calle dependía de varios factores, como disponibilidad de dinero (casi nunca), disponibilidad de pelota y/o canasta (un aro de baloncesto que atábamos a una ventana y que es uno de mis mejores recuerdos de la època) o la posibilidad de ir a algún sitio (playa, paseo por el centro etc).
A eso de la 1 volvíamos a casa para comer. No se podía volver a salir antes de las 4 o las 5. Los motivos eran que daba mucho sol en donde vivíamos y que la gente quería dormir la siesta. Más de una bronca nos llevamos por ésto último. Hasta esa hora aprovechaba para leer. Nunca dormía siesta. Por las tardes solía venir gente de otros barrios a jugar e incluso gente del nuestro que por distintas razones no podían salir por la mañana. Estabamos en la calle hasta que anochecía, nunca más tarde de las 10.
Muy raramente nos ibamos a casa de uno o de otro a jugar al ordenador. Vicente tenía un MSX, Jose y Moisés un Commodore 64 y yo un ZX Spectrum 48k. Podíamos hacerlo siempre y cuando informásemos de dónde ibamos a estar exactamente y a qué hora volveríamos.
Al volver a casa, cena, un poco de tv y a la cama a seguir leyendo. Algunas veces sustituía la lectura por la radio, me gustaban los programas de variedades nocturnos, como «La radio de las sábanas blancas», de Jose Manuel Parada antes de que empezase a hacer basura televisiva (él, no yo).
Como leí hace poco, «y un dia fue el ultimo que saliste a jugar con tus amigos pero aún no lo sabías». El tiempo fue separándonos. Crecimos, fuimos juntándonos con otras personas para salir, algunos se mudaron, novias, algunos tuvimos que empezar a trabajar…
Si dijese que no echo de menos esos días mentiría como un bellaco. Los amigos, irme a pescar con Jose Ángel y Luis Alberto, la canasta, ir de casa en casa preguntando si fulanito o menganito (nombres ficticios) podían salir. Vivíamos sin preocupaciones, lo único que teníamos en la cabeza era «que bien me lo he pasado, mañana más», tal y como tiene que ser a esa edad. Ya la vida se encargaría de ir despertándonos.
Filed under: Estilo de vida - @ 7 de agosto de 2025 10:01